06 septiembre 2007

Infidelidad

Siempre surgen situaciones que, por aquello que llaman "asociación libre", me hacen pensar en ciertos temas. Hoy leí algo y pensé en la infidelidad, pero no en el sentido amplio de la palabra. No me voy a referir a las traiciones que se dan -por ejemplo- en la politica (anoche vi cómo -casi- lloraba Pablo Longueira), sino que a las relacionadas con las relaciones amorosas.

¿Qué es ser infiel? ¿Pensar en otro? ¿Enamorarse de otro? ¿Acceder físicamente a otro (sin sentimiento)? ¿Escribirle una carta a otro? Por más que lo pienso, no logro encontrar una respuesta certera para esas preguntas. Siempre pensé que la primera persona a quien se le debe ser fiel es a uno mismo... pero las relaciones son de a dos, así que eso me limitaría mucho para relacionarme con las personas.

Independientemente de mi situación ´marital´ actual, pienso así: un beso es infidelidad, pero un acercamiento sexual no. Quizás es porque, como las putas, considero que lo sagrado no es lo que se dá sólo por placer (cuerpo), sino aquello que denota una emoción mucho más profunda. Un ósculo, por ejemplo. Muchos han criticado mi postura y han dicho que es sólo una excusa barata para poder acostarme con más personas y no sentirme mal por mi desvergüenza. Yo, sin embargo, lo reafirmo cada vez que alguien me pregunta.

Yo he sido infiel, aunque no siempre lo haya reconocido. En alguas oportunidades me dejé llevar por el impulso y en otras fue una acción completamente consciente. Y a pesar de que puedo hacer esa distinción, no soy capaz de definir qué es lo que llamo infidelidad. ¿Será esa culpa que sentimos cuando sabemos que hay algo que ´no deberíamos hacer´? Si no hay sentimiento de culpa, ¿significa que la infidelidad es menor o está justificada? Por lo menos, eso es lo que me ha pasado a mí.

Pero ¿en algún caso están justificadas las infidelidades? ¿Qué pasa cuando una pareja tiene problemas y opta por el amor o el sexo con otroa? ¿Qué ocurre con aquellos que no se atreven a poner fin a una relación y prefieren seguir viviendo en un mundo ficticio o maquillado para no hacer daño o sufrir? Lo lógico sería que, en caso de que ´algo´ no esté funcionando, se conversen las cosas, para buscar soluciones. ¿Y si no las hay? ¿No es mejor terminar todo y tener contactos ´con todas la de la ley´ (soltero con soltero)?

¿Hay alguien que no sea infiel o no lo haya sido alguna vez? Creo que no. Todos en algún momento de nuestra vida hemos caído frente a la tentación de hacer algo prohibido, aunque no necesariamente estemos inspirados por el placer en sí, sino que por la adrenalina que produce. La curiosidad es un acto (un derecho y un deber) humano y no podemos ignorarla. Si sentimos el llamado de las hormonas y del corazón, ¿hasta qué punto hacerle caso?

¿Cuál es el ´remedio´ contra la infidelidad? ¿El amor? Personalmente, pienso que sí. Sólo cuando existe la real convicción de que no necesitamos porbar más (porque lo hemos probado antes), podemos estar seguros de que hay menos posibilidades de ser infiel. En las relaciones de pareja, un buen antídoto podría ser -también- llevar una vida que rompa con la monotonía. Supongo que nos acostumbramos a cierto ritmo y, de vez en cuando, nos sentimos propensos a querer quebrarla.

La infidelidad es un tema del que debería hablarse más en las parejas. No en un afán de buscar culpables o quemar en la hoguers a quienes nos han deshonrado en el amor que decían sentir. No. Se trata de un ejercicio muy útil para ´tantear el terreno´ y así saber cómo actuar frente a las distintas experiencias que la vida vaya poniendo. No quiero decir con esto que en las relaciones vaya a existir, necesariamente, un quiebre por culpa de una traición de este tipo. Sólo digo que es bueno hablarlo. Porque está claro que mientras más se escondan las cosas, más tentados a experimentarlas nos sentimos.

Yo no condeno la infideliad por sí misma. Cada quién sabe por qué lo hace y en qué momento. Lo que sí me molesta (y esto obedece a lo poco tolerante que suelo ser a veces) son los discursos inconsecuentes; aquellas personas que predican una vida de castidad y pureza absoluta, condenando con las penas del infierno a quienes ´han caido en tentación´... pero que en más de una ocasión han tenido sus deslices... Si hay un tejado de vidrio que puede destruirnos buena parte del cuerpo, lo mejor en estos casos es quedarse bien callados.

Rodrigo
(foto: LatinStock)

03 septiembre 2007

Mis amigos

Mis amigos son mucho más que personas con quien puedo escribirme 100 mails en menos de un día. Por muy anecdótico que parezca ese dato, no es lo que más valoro de ellos.

Pero ¿quiénes son realmente mis amigos? Porque todo el mundo siempre se refiere con palabras bonitas (o ´de cortesía´) a las personas que nos simpatizan, que nos caen bien o nos gustan por algo especial. Y de ese gran conjunto, a la hora del recuento final siempre nos damos cuenta de que la amistad a veces se prostituye en pos del contacto rápido o de la lucha de egos en páginas de diaria retroalimentación. ¿Cuántas veces, por ejemplo, no hemos leído "Hola amigo... pasaba por acá y te dejé un saludo..."?

Mis amigos son pocos. Son aquéllos que, de una u otra manera, han ido creciendo conmigos, superando etapas. Son quienes me han visto reír, llorar, caerme y levantarme. Mis amigos son todos aquellos con quien puedo confiar. Todos aquellos que, a la vez, se interesan por las cosas que me pasan. Mis amigos me tienen confianza. Me cunentan sus cosas y esperan con interés saber lo que pienso al respecto. Son todos aquellos que "se la juegan" cuando los necesito. Todos aquellos que están ahí cuando los llamo. Mis amigos me conocen: saben qué me gusta y lo que no. Conocen mi pasado, respetan mi presente y anhelan un buen futuro. Mis amigos son más que simples aliados: son cómplices, hermanos... mi familia elegida.


El pasado fin de semana viajé a La Serena, junto a dos inseparables amigas: Andreíta y Lobos. Nunca habíamos tenido la oportunidad de hacer este tipo de cosas. ¿El motivo de tal travesía?: el cumpleaños de Loreto, amiga entrañable de la U, que por diversos motivos se fue a trabajar a esos lares. Ella nos invitó a su fiesta y nosotros accedimos gustosos. No era por el glamour del evento ni tampoco por conocer a las más de 100 personas que allí se congregaron. No lo hicimos para lucirnos ni para quedar bien con ella. No. Cada uno de nosotros sintió muy dentro de sí un llamado especial que decía "acompaña a la Toto en este momento". Así fue como tomamos nuestros bártulos y emprendimos rumbo a la tierra de las papayas.

Llegamos como una delegación (en representación de todos los que sintieron como nosotros, pero por diversos motivos no pudieron acompañarno). Sentimos inmediatamente el calor y el agradecimiento de nuestra amiga. Una sonrisa, una palabra de felicidad, un abrazo... todo sirvió para demostrar que los lazos estrán siempre; no importa el tiempo y la distancia: lo que se ha formado entre nosotros, los verdaderos amigos, se mantendrá firme. Yo sentí eso apenas pude ver a la Loreto, quien, entre tantas cosas que debía organizar, se dio el tiempo para compartir con nosotros.


Fue una instancia especial. Me sentí bien, aliviado y feliz (a pesar de que echaba de menos a mi novio). En un escenario distinto (otra ciudad, otras gentes...) estábamos 3 personajes viñamarinos haciendo feliz a una de nuestras amigas. Y eso se sintió. Me gustó que fuéramos capaces de aperrar y decirnos cuánto nos queremos y nos apoyamos mutuamente. Me gustó sentir que el cansancio del viaje había valido la pena sólo para decir un "feliz cumpleaños" personalmente. Me gustó sentir la confianza, las risas... todo.

Fue una bonita experiencia que me llenó de energías. La sensación que tuve fue en extremo placentera y me dio el impulso para sentirme satisfecho por las elecciones que he hecho en mi vida. No es que no lo haya reconocido antes, pero ¡hay que ver que tengo buenos amigos! Y ojo, que esto que escribo ahora es sólo un caso particular. En esta opiortunidad, fueron Andrea, Carola y Toto las que me inspiraron... pero agradezco a la vida la posibilidad de contar con un par de personas más que, leyendo esto, van a poder sentirse parte de lo que describo. Para ellos, un abrazo grande, lleno del más inmenso amor que tengo para ustedes.

Rodrigo

28 agosto 2007

Returns


Estuve de "vacaciones" con mi familia: bacalao y Libertyberto. Lo pasamos re-bien, a pesar de que no todo resultó como habíamos planeado; pero no importa... al final, estuvimos juntos y pudimos convivir día y noche.

Libertyberto a veces se porta mal y quiere matarme para quedarse con la herencia... Pero yo lo amedrento y hago como si me lo fuera a comer... je je. En relidad, prefiero no comérmelo a él (obvio).

Abrazos. Tengo muchos temas para actualizar. Los iré ordenando y redactaré muy, muy, pronto.

Rodrigo.

08 agosto 2007

Ahogados en un mar de billetes

"(...) He aquí mi secreto, que no puede ser más simple :
Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos, repitió El Principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella..., repitió El Principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad, dijo el zorro..., pero tú no debes olvidarla..."
(Antoine de Saint Exupèry, en El Principito)
Ayer iba en un móvil, a una entrevista. El auto se metió por unas calles cuyo tránsito era realmente infernal: taco, bocinas, humo, una desordenado mosaico de luces rojas por todos lados, cansancio y rabia en la cara de los conductores...

Como mi cita era en el ´barrio alto´ de Santiago tuve que emprender el rumbo entre grandes edificios de oficinas casi transparentes, entre parques amplios con gente haciendo jogging, entre monstruosas camionetas 4x4 conducidas por mujeres rubias que hablaban por celular... El cuadro me pareció casi una caricatura de ´lo que hacen los ricos´.

Pero eso es parte de la vida social y la diferencia que se ha generado producto de muchos factores (desigualdad en la distribución de los ingresos, falta de oportunidades, inamovilidad en los puestos gerenciales, etc.). He sido parte de todo eso desde que soy capaz de comprender la lógica en la que funciona el mundo que me rodea.

Avanzaba lentamente -muy lentamente- y tuve el tiempo para ver por varios minutos los carteles que anunciaban nuevas construcciones, "aún más lujosas": "Compre un departamento aquí y sepa lo que es vivir bien"; "Nueva etapa, más grande y con mejor vista...", etc. Mientras leía aquello, en la radio no paraban las tandas comerciales: "Pida un préstamo o un crédito de consumo, sin UF...", "Ahora estoy mejor, porque el banco No Sé Cuánto me prestó el dinero que necesitaba..."
Me recorrió una suerte de fastidio-lástima-decepción.inquietud en ese momento... Sentí que no puede ser que toda nuestra vida (y, más aún, el concepto de felicidad) esté inexorablemente ligado a la cantidad de plata con la que se cuenta. Todo gira en torno a la plata, a la "posibilidad de tener más lujo". La publicidad está atiborrada de personajes que nos instan a consumir, a pedir plata prestada; en definitiva, a-ser-felices.

Parelelamente, me imaginaba en una isla del Archipiélago de Chiloé o en alguna cabaña perdida en un bosque de alerces. Traté de imaginar cómo sería mi vida en esas condiciones. Me pregunté si podría ser feliz preocupándome sólo por la crecida de un lago aledaño, de la subida de la marea, de la compra de los víveres para el mes. Quise ponerme a prueba: ¿podría ser feliz alejado de este mundo que a veces -a veces- me fastidia tanto?


Mi cuadro onírico -por cierto- estaba marcado por la presencia incondicional de quien me acompaña en todas las aventuras de la vida. Esa persona con quien nos escogimos para forjar un presente y un futuro juntos. No sé si estoy preparado para ser un anacoreta disfrutando de las delicias del sur de Chile... pero quizás sí para aprender a concebir la felicidad de un modo más íntimo... de un modo en donde las cosas realmente importantes son las que alimentan el alma y no los bolsillos.

Quizás deberíamos hacer un esfuerzo por sacar a flote aquella máxima que tan bien nos enseñaba El Principito: "Lo esencial es invisible para los ojos". De pronto, no cuesta tanto darse cuenta de que, a pesar de que estamos sumidos en un mundo capitalista y de libre mercado, necesitamos un respiro dentro de la Gran Ciudad.

(Llegué una hora tarde a la entrevista, pero la experiencia me dio material e inspiración para mi actualización de hoy).

Rodrigo

(Fotos: LatinStock)

03 agosto 2007

El VIH/Sida y la Iglesia


Hace un par de días fue lanzada oficialmente la IX Campaña nacional de Prevención del Sida, patrocinada por el Ministerio de Salud (Minsal), AsoSida y Vivo Positivo. Se trata de una serie de sopts radiales y audiovisuales, tal como se ha hecho en ocasiones anteriores (la única diferencia es que, esta vez, no hay propaganda en la vía pública). En esa ocasión, el eslogan esocigido para hacer frente a esta grave situación de contagio en Chile es "YO DECIDO, Y ME CUIDO SIEMPRE".
En general, se trata de spots donde aparecen imágenes cotidianas de gente joven, conversando de manera directa sobre el VIH/Sida. El lenguaje es directo y el mensaje mucho más: usa condón. Como era de esperarse (porque el asunto hay que abordarlo también desde su génesis y no solamente a partir del acto sexual), también hay alusiones a la pareja única y a la abstinencia. ¡Bien por eso!

Si los jóvenes no son conscientes de lo que puede ocurrir si tienen relaciones sexuales sin protección con una pareja no-estable, es labor del Estado estar constantemente advirtiéndole, aunque se le acuse de ser un Padre Controlador (o un ´monstruo´, cual Leviatán). Ya sabemos que estamos acostumbrados a que alguien vele por nosotros. Somos cómodos y, muchas veces, con poca motivación propia a la hora de actuar (o, en este caso, "de no actuar" irresponsablemente).

Hasta acá, todo bien. Sin embargo, ya salió a ´dar la pelea´ la incorruptible (?) Iglesia católica, oponiéndose a la camñana y a todo lo relacionado con el uso del condón para evitar el contagio de Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) y los embarazos no deseados -pero esto es harina de otro costal-. Por ejemplo, Canal 13 y Mega (dos medios abiertamente considerados ´conservadores´ y ligados a la Religión) no pasarán los spots. ¿Exceso de radicalismo -o influencia celestial- o poca consciencia social?

El obispo auxiliar de Santiago, y presidente de la Comisión Nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal, Fernando Chomalí, señaló que insistir en el uso del condón "es ineficaz (1), contraproducente (2) y éticamente reprobable (3). El gobierno pone más confianza en un pedazo de látex que en el cambio de conducta de los jóvenes (4) y abdica de su tarea formativa. Es triste que se les diga a los jóvenes que tienen que protegerse los unos de los otros (5). La desconfianza no es la forma de generar conductas positivas, sino que el reconocimiento del valor y la dignidad de la persona humana (6)", criticó.
Frente a eso, reflexiono:

(1) ¿Ineficaz? ¿Qué quiere decir con esto? ¿Que el condón no sirve para evitar el contacto de los fluidos genitales? Si eso quiso decir, me parece una opinión en exceso ignorante. Todos los que trabajamos en escenarios donde debemos hacer investigación sobre los anticonceptivos de este tipo, sabemos que es el método más seguro y que, estadísticamente hablando, es absolutamente eficaz para prevenir el contagio del VIH/Sida.


(2) ¿Contraproducente? ¿Qué efectos podría tener en una persona el uso del preservativo? ¿No es, acaso, más contraproducente que la Iglesia siga oponiéndose tan férreamente a situaciones que, a vista de todas las personas relativamente conscientes, estan ocurriendo día tras día?


(3) Esto de hablar de conductas "éticamente reprobables" me causa mucha gracia. De partida, porque la ética es un asunto de cada quien -nadie puede imponer los preceptos, sobre todo cuando se habla de sexualidad- y, segundo, porque... ¿¡Con qué cara la Iglesia nos habla de ética!? Basta tan solo con recordar todas las obscenidades que ha cometido a lo largo de la historia, y en el último tiempo (nuestro tiempo. Porque, ¿para qué hablar de la Inquisición? ¿No es eso muy añejo?): curas pedófilos, acusados de abusos deshonestos, sacerdotes que lucran con la fe... Siempre he considerado que el ´tejado de vidrio´ es un excelente argumento para quedarse callado.

(4) No sé si habría que ser tan pretencioso a la hora de esperar un cambio de conducta. Cada uno cuenta con la información necesaria para saber qué pasa si se usa o no el condón. Además, no son cosas excluyentes: usar ´un pedazo de látex´ y propiciar otros valores pueden ser perfectamente realizados en paralelo.
(5) y (6) Y es triste que los curas no sean capaces de abogar por la dignidad e integrdidad de las personas. ¿Cómo pueden saber ellos qué es lo que está pasando? ¿Van a fiestas? ¿Conocen a gente por Internet? ¡Si ni siquiera tienen sexo! (o, por lo menos, no deberían). ¿Por qué hablan de algo a lo que sólo se acercan ´en teoría´? Lamentablemente, el tema de la desconfianza es un factor a la hora de mantener relaciones sexuales con un(a) desconocido(a). ¿O quieren que, en esa instancia, comience el diálogo, para fomentar el amor, la familia y los valores supremos? ¡Por favor!, hay que ser prácticos y realistas si queremos que las personas no se contagien.

Esto no es un ataque contra la Iglesia. Simplemente, me desahogo, porque me provoca anta indignación que salgan los curas hablando "en nombre de la Iglesia y de lo que es moralmente correcto" de asuntos que no les incumben. Aunque lo nieguen, ellos (la Institución, en general) no puede pretender forzar la conducta de las personas. No deberían ser tan "catolicéntricos" y pretender que todos están pendientes de sus dogmas. Cada quien tiene el derecho y la libertad (dada, oh, por el mismo Dios cuando nos premió con el libre albderío) de actuar de acuerdo con lo que estime conveniente. Después de todo, "yo decidio, y me cuido siempre...".

Rodrigo
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Imágenes ocupadas en este texto:

(1) Hombre y escorpión: parte de una campaña en Francia.
(2) Serpiente y condón: parte de una campaña en China.
(3) Parte de una campaña chilena pasada (más suaves que las anteriores)

25 julio 2007

Los excesos de la Rojita


Lo reconozco: sé muy poco (o casi nada) de fútbol. A veces veo algún partido más o menos importante y me entretengo, pero no me interesa jugarlo, conocer a los jugadores, las técnicas de ataque, ni nada de eso. Pero ¿cómo mantenerme al margen en este último mes? Estudios realizados a los noticiarios de televisión, incluso, comprobaron que más de el 40% del tiempo-espacio estuvo dedicado a la selección chilena (la oficial, en Venezuela, y la "Rojita", en Canadá). Casi la mitad en... ¡puro fútbol!

Pero eso es algo que siempre ha sucedido en nuestro país: las personas se alimentan de las ilusiones que un grupo de hombres puede generar corriendo detrás de una pelota. A pesar de los fracasos, de las rabias, de los goles en contra... siempre está la ilusión de que "esta vez sí...". ¿De qué otro modo se explica, entonces, el alto ráting de cada partido de Chile en estos mundiales? Y las portadas de diarios, y la persecución en los programas de farándula, y las invitaciones de La Moneda: ¡toda una revolución!




Me impresiona la capacidad de las personas/fanáticos para agararrse de la selección como elemento cohesionador. "Somos todos chilenos"; "ganamos"; "jugamos bien": todas éstas son expresiones en las que se advierte el alto nivel de involucramiento en un juego donde -en la práctica- son sólo 11 (más los de recambio) los que tienen la obligación de hacer un buen partido cada vez que salen a la cancha. Cuando juega la selección, se olvidan las diferencias políticas, sociales, deportivas... La "masa" se convierte en el mayor aliado para que estos muchachos se sientan apoyados ciento por ciento.

No me gusta el fútbol, pero a veces me detengo a diseccionar este fenómeno que, efectivamente, mueve a las masas de manera casi autómata. Tampoco me parece mal que haya personas que se sientan contentas con los triunfos; mal que mal, cada uno tiene suficientes problemas y, en este sentido, es un derecho inherente de los chilenos vibrar con cada hazaña deportiva. Sin embargo, hay un par de situaciones que me preocupan y, peor aún, me hacen desmarcarme cada vez más de este fenómeno del que he tenido que ser testigo obligado diariamente...

Lo primero, tiene que ver con el nivel inusitado de fanatismo que genera un equipo deportivo. Hoy estuve leyendo las noticias y me pareció que la recepción en el aueropuerto de la "Rojita" fue desmesurada. No porque haya habido desmanes, sino por el marco de público y la sobre-relevancia que se le dio al asunto: canales con móviles en directo, despachos a modo de "extra", noteros, periodistas apostados, fanáticas, fanáticos, madres con sus niños en brazo para ser "bendecidos" por un beso de los jugadores. Falto el orefeón de Carabineros tocando la marcha Radetzky y hubiese sido la llegada más aopteósica del último tiempo.

Creo que todo está sobredimensionado. Pensé que cabía la posibilidad de que se tratara de gente que por casualidad pasaba por el aeropuerto y se hizo un tiempo para ver a los jugadores de su selección; pero no: cuando fueron a La Moneda, el caos fue similar: miles de personas vitoreando el nombre de los nuevos dioses del olimpo, jovencitas desmayándose, abuelitas atesorando medallitas con sus rostros, vendedores ´haciéndose la América´ con sus póster a todo color. Desde el balcón, los deportistas -probablemente- no entendían nada: ¿los amaban por el tercer lugar? ¿Los apoyan por el incidente con la policía de Canadá? ¿Son los nuevos ídolos? ¿Es porque están al lado de la Presidenta?




He aquí el lado -a mi modo de ver- ´peligroso´ del asunto. Estos muchachos, jóvenes e inexpertos, deben tomarse con suma cautela todo esto que les está pasando. No deben dejarse llevar por la vorágine mediática que los persigue como aves carroñeras. Deben mantener la altura de miras suficiente como para darse cuenta de que su trabajo (excesivamente bien remunerado) es jugar al fútbol. Y nada más. Veo con tristeza y un poco de miedo cómo se han dedicado a dar entrevistas a los medios, a los programas de farándula... Veo cómo se han dado el tiempo para jugar a ser ídolos de multitudes, en actos que trascienden lo deportivo: cobrar por ir a programas, por ventilar la vida privada, por una exclusiva...

Como hay una gran cantidad de jugadores que vienen de familias humildes, donde el dinero no es un bien abundante, esta sensación de efímera fama y poder económico puede ser una muy mala consejera. Estamos hablando de jóvenes que no tienen la preparación suficiente como para administrar de manera coherente los millones de pesos que reciben; se trata de jugadores que no tienen la suficiente educación o instrucción como para hablar ´de corrido´ en una entrevista o de leer una carta escrita por Michelle Bachelet...

... ¡Qué vergüenza sentí cuando uno de los jugadores (no sabría decir cuál) reprodujo oralmente para sus compañeros la misiva de la Presidenta! No puedo sentirme representado, como chileno, por alguien con semejante (des)nivel. Y no estoy haciendo discriminación social ni nada. Siento que son cosas que van por carriles independientes: el que quiere superarse, lo hace y se instruye. El que no, sólo se dedica a jugar a la pelota, colgarse medallas, levantar las manos a sus fans, comprarse fastuosos autos último modelo y a vivir el minuto de fama...

Lo malo es que esos 15 minutos se van rápido. El pueblo chileno tiene la arraigada costumbre de sepultar a los rostros cuando pasan de moda o no siguen rindiendo como se esperaba. ¿Qué pasará entonces? ¿Habrá que vender el convertible y cobrar más por las entrevistas? ¿Habrá que ir a una discoteca, meterse con una modelo o hacer un escándalo para figurar en la portada de los diarios? Chicos... ¡calma!

Rodrigo

(Fotos: Cdoc)

18 julio 2007

Un poco de humor político en caricaturas

I.- DOBLE DISCURSO
Encuentro genial esta parodia a la Democracia Cristiana. Después de todo, muchas veces hemos sentido que hay cierto ´olorcillo´ a planteamientos derechistas en algunas declaraciones de personeros DC; y más que en lo que dicen, en el modo de actuar (individualmente o en coalición). ¡Muchachos, reaccionen en el congreso como para no parecer una falange más del grupo opositor al Gobierno!



II.- JUSTICIA CIEGA

Una crítica directa al mal accionar del Poder Judicial y a la plétora de jueces corruptos que se mandan tremendos errores (´cagazos´) al actuar con el "rigor de la Ley", pero sin una pizca de sentido común. Uno de los casos emblemáticos es el de la señora magistrada que consideró que "no era un peligro público" el personaje que usó a una mujer como ´escudo humano´ y que -posteriormente- dio una identidad falsa (la de su hermano) en el Tribunal. ¡Plop!

III.- ASILO

¿Tan especial se cree este señor, ex uniformado, que piensa que puede vulnerar los dictámenes judiciales? Declararse en rebeldía es una falta grave a la soberanía de un Poder del Estado, sobre todo cuando se ha comprobado la culpabilidad en los delitos por los que se le ha condenado a Iturriaga. Qué desconsuelo esuchar las declaraciones de otros ex uniformados que le "encuentran toda la razón, y que en su caso hubiesen hecho lo mismo". ¿Dónde andará Iturriaga Neumann?

IV.- ¿PRÓXIMO ESLÓGAN?

Ja ja ja... Este simple chiste no deja de ser un buen eslógan para posibles candidaturas políticas, ¿no? "Los que quieran votar (chilenos residentes en el extranjero), ¡que viajen en Lan!". Esto pone sobre relieve la actual controversia que se ha generado por el dictamen del SVS a Sebastián Piñera: ¿político en pro del pueblo o empresario con mentalidad de... ¡empresario!?


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He encontrado estos chistes, de Mico, en La Nación on-line. Los encontré muy gracioso, por lo que seleccioné los que más me hicieron reír. En próximas actualizaciones pondré más... no sólo de política, sino que de una serie de hechos contingentes que DEBEMOS TOMAR CON HUMOR (si no, estamos cagados...).

Rodrigo