03 agosto 2007

El VIH/Sida y la Iglesia


Hace un par de días fue lanzada oficialmente la IX Campaña nacional de Prevención del Sida, patrocinada por el Ministerio de Salud (Minsal), AsoSida y Vivo Positivo. Se trata de una serie de sopts radiales y audiovisuales, tal como se ha hecho en ocasiones anteriores (la única diferencia es que, esta vez, no hay propaganda en la vía pública). En esa ocasión, el eslogan esocigido para hacer frente a esta grave situación de contagio en Chile es "YO DECIDO, Y ME CUIDO SIEMPRE".
En general, se trata de spots donde aparecen imágenes cotidianas de gente joven, conversando de manera directa sobre el VIH/Sida. El lenguaje es directo y el mensaje mucho más: usa condón. Como era de esperarse (porque el asunto hay que abordarlo también desde su génesis y no solamente a partir del acto sexual), también hay alusiones a la pareja única y a la abstinencia. ¡Bien por eso!

Si los jóvenes no son conscientes de lo que puede ocurrir si tienen relaciones sexuales sin protección con una pareja no-estable, es labor del Estado estar constantemente advirtiéndole, aunque se le acuse de ser un Padre Controlador (o un ´monstruo´, cual Leviatán). Ya sabemos que estamos acostumbrados a que alguien vele por nosotros. Somos cómodos y, muchas veces, con poca motivación propia a la hora de actuar (o, en este caso, "de no actuar" irresponsablemente).

Hasta acá, todo bien. Sin embargo, ya salió a ´dar la pelea´ la incorruptible (?) Iglesia católica, oponiéndose a la camñana y a todo lo relacionado con el uso del condón para evitar el contagio de Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) y los embarazos no deseados -pero esto es harina de otro costal-. Por ejemplo, Canal 13 y Mega (dos medios abiertamente considerados ´conservadores´ y ligados a la Religión) no pasarán los spots. ¿Exceso de radicalismo -o influencia celestial- o poca consciencia social?

El obispo auxiliar de Santiago, y presidente de la Comisión Nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal, Fernando Chomalí, señaló que insistir en el uso del condón "es ineficaz (1), contraproducente (2) y éticamente reprobable (3). El gobierno pone más confianza en un pedazo de látex que en el cambio de conducta de los jóvenes (4) y abdica de su tarea formativa. Es triste que se les diga a los jóvenes que tienen que protegerse los unos de los otros (5). La desconfianza no es la forma de generar conductas positivas, sino que el reconocimiento del valor y la dignidad de la persona humana (6)", criticó.
Frente a eso, reflexiono:

(1) ¿Ineficaz? ¿Qué quiere decir con esto? ¿Que el condón no sirve para evitar el contacto de los fluidos genitales? Si eso quiso decir, me parece una opinión en exceso ignorante. Todos los que trabajamos en escenarios donde debemos hacer investigación sobre los anticonceptivos de este tipo, sabemos que es el método más seguro y que, estadísticamente hablando, es absolutamente eficaz para prevenir el contagio del VIH/Sida.


(2) ¿Contraproducente? ¿Qué efectos podría tener en una persona el uso del preservativo? ¿No es, acaso, más contraproducente que la Iglesia siga oponiéndose tan férreamente a situaciones que, a vista de todas las personas relativamente conscientes, estan ocurriendo día tras día?


(3) Esto de hablar de conductas "éticamente reprobables" me causa mucha gracia. De partida, porque la ética es un asunto de cada quien -nadie puede imponer los preceptos, sobre todo cuando se habla de sexualidad- y, segundo, porque... ¿¡Con qué cara la Iglesia nos habla de ética!? Basta tan solo con recordar todas las obscenidades que ha cometido a lo largo de la historia, y en el último tiempo (nuestro tiempo. Porque, ¿para qué hablar de la Inquisición? ¿No es eso muy añejo?): curas pedófilos, acusados de abusos deshonestos, sacerdotes que lucran con la fe... Siempre he considerado que el ´tejado de vidrio´ es un excelente argumento para quedarse callado.

(4) No sé si habría que ser tan pretencioso a la hora de esperar un cambio de conducta. Cada uno cuenta con la información necesaria para saber qué pasa si se usa o no el condón. Además, no son cosas excluyentes: usar ´un pedazo de látex´ y propiciar otros valores pueden ser perfectamente realizados en paralelo.
(5) y (6) Y es triste que los curas no sean capaces de abogar por la dignidad e integrdidad de las personas. ¿Cómo pueden saber ellos qué es lo que está pasando? ¿Van a fiestas? ¿Conocen a gente por Internet? ¡Si ni siquiera tienen sexo! (o, por lo menos, no deberían). ¿Por qué hablan de algo a lo que sólo se acercan ´en teoría´? Lamentablemente, el tema de la desconfianza es un factor a la hora de mantener relaciones sexuales con un(a) desconocido(a). ¿O quieren que, en esa instancia, comience el diálogo, para fomentar el amor, la familia y los valores supremos? ¡Por favor!, hay que ser prácticos y realistas si queremos que las personas no se contagien.

Esto no es un ataque contra la Iglesia. Simplemente, me desahogo, porque me provoca anta indignación que salgan los curas hablando "en nombre de la Iglesia y de lo que es moralmente correcto" de asuntos que no les incumben. Aunque lo nieguen, ellos (la Institución, en general) no puede pretender forzar la conducta de las personas. No deberían ser tan "catolicéntricos" y pretender que todos están pendientes de sus dogmas. Cada quien tiene el derecho y la libertad (dada, oh, por el mismo Dios cuando nos premió con el libre albderío) de actuar de acuerdo con lo que estime conveniente. Después de todo, "yo decidio, y me cuido siempre...".

Rodrigo
*****
Imágenes ocupadas en este texto:

(1) Hombre y escorpión: parte de una campaña en Francia.
(2) Serpiente y condón: parte de una campaña en China.
(3) Parte de una campaña chilena pasada (más suaves que las anteriores)

25 julio 2007

Los excesos de la Rojita


Lo reconozco: sé muy poco (o casi nada) de fútbol. A veces veo algún partido más o menos importante y me entretengo, pero no me interesa jugarlo, conocer a los jugadores, las técnicas de ataque, ni nada de eso. Pero ¿cómo mantenerme al margen en este último mes? Estudios realizados a los noticiarios de televisión, incluso, comprobaron que más de el 40% del tiempo-espacio estuvo dedicado a la selección chilena (la oficial, en Venezuela, y la "Rojita", en Canadá). Casi la mitad en... ¡puro fútbol!

Pero eso es algo que siempre ha sucedido en nuestro país: las personas se alimentan de las ilusiones que un grupo de hombres puede generar corriendo detrás de una pelota. A pesar de los fracasos, de las rabias, de los goles en contra... siempre está la ilusión de que "esta vez sí...". ¿De qué otro modo se explica, entonces, el alto ráting de cada partido de Chile en estos mundiales? Y las portadas de diarios, y la persecución en los programas de farándula, y las invitaciones de La Moneda: ¡toda una revolución!




Me impresiona la capacidad de las personas/fanáticos para agararrse de la selección como elemento cohesionador. "Somos todos chilenos"; "ganamos"; "jugamos bien": todas éstas son expresiones en las que se advierte el alto nivel de involucramiento en un juego donde -en la práctica- son sólo 11 (más los de recambio) los que tienen la obligación de hacer un buen partido cada vez que salen a la cancha. Cuando juega la selección, se olvidan las diferencias políticas, sociales, deportivas... La "masa" se convierte en el mayor aliado para que estos muchachos se sientan apoyados ciento por ciento.

No me gusta el fútbol, pero a veces me detengo a diseccionar este fenómeno que, efectivamente, mueve a las masas de manera casi autómata. Tampoco me parece mal que haya personas que se sientan contentas con los triunfos; mal que mal, cada uno tiene suficientes problemas y, en este sentido, es un derecho inherente de los chilenos vibrar con cada hazaña deportiva. Sin embargo, hay un par de situaciones que me preocupan y, peor aún, me hacen desmarcarme cada vez más de este fenómeno del que he tenido que ser testigo obligado diariamente...

Lo primero, tiene que ver con el nivel inusitado de fanatismo que genera un equipo deportivo. Hoy estuve leyendo las noticias y me pareció que la recepción en el aueropuerto de la "Rojita" fue desmesurada. No porque haya habido desmanes, sino por el marco de público y la sobre-relevancia que se le dio al asunto: canales con móviles en directo, despachos a modo de "extra", noteros, periodistas apostados, fanáticas, fanáticos, madres con sus niños en brazo para ser "bendecidos" por un beso de los jugadores. Falto el orefeón de Carabineros tocando la marcha Radetzky y hubiese sido la llegada más aopteósica del último tiempo.

Creo que todo está sobredimensionado. Pensé que cabía la posibilidad de que se tratara de gente que por casualidad pasaba por el aeropuerto y se hizo un tiempo para ver a los jugadores de su selección; pero no: cuando fueron a La Moneda, el caos fue similar: miles de personas vitoreando el nombre de los nuevos dioses del olimpo, jovencitas desmayándose, abuelitas atesorando medallitas con sus rostros, vendedores ´haciéndose la América´ con sus póster a todo color. Desde el balcón, los deportistas -probablemente- no entendían nada: ¿los amaban por el tercer lugar? ¿Los apoyan por el incidente con la policía de Canadá? ¿Son los nuevos ídolos? ¿Es porque están al lado de la Presidenta?




He aquí el lado -a mi modo de ver- ´peligroso´ del asunto. Estos muchachos, jóvenes e inexpertos, deben tomarse con suma cautela todo esto que les está pasando. No deben dejarse llevar por la vorágine mediática que los persigue como aves carroñeras. Deben mantener la altura de miras suficiente como para darse cuenta de que su trabajo (excesivamente bien remunerado) es jugar al fútbol. Y nada más. Veo con tristeza y un poco de miedo cómo se han dedicado a dar entrevistas a los medios, a los programas de farándula... Veo cómo se han dado el tiempo para jugar a ser ídolos de multitudes, en actos que trascienden lo deportivo: cobrar por ir a programas, por ventilar la vida privada, por una exclusiva...

Como hay una gran cantidad de jugadores que vienen de familias humildes, donde el dinero no es un bien abundante, esta sensación de efímera fama y poder económico puede ser una muy mala consejera. Estamos hablando de jóvenes que no tienen la preparación suficiente como para administrar de manera coherente los millones de pesos que reciben; se trata de jugadores que no tienen la suficiente educación o instrucción como para hablar ´de corrido´ en una entrevista o de leer una carta escrita por Michelle Bachelet...

... ¡Qué vergüenza sentí cuando uno de los jugadores (no sabría decir cuál) reprodujo oralmente para sus compañeros la misiva de la Presidenta! No puedo sentirme representado, como chileno, por alguien con semejante (des)nivel. Y no estoy haciendo discriminación social ni nada. Siento que son cosas que van por carriles independientes: el que quiere superarse, lo hace y se instruye. El que no, sólo se dedica a jugar a la pelota, colgarse medallas, levantar las manos a sus fans, comprarse fastuosos autos último modelo y a vivir el minuto de fama...

Lo malo es que esos 15 minutos se van rápido. El pueblo chileno tiene la arraigada costumbre de sepultar a los rostros cuando pasan de moda o no siguen rindiendo como se esperaba. ¿Qué pasará entonces? ¿Habrá que vender el convertible y cobrar más por las entrevistas? ¿Habrá que ir a una discoteca, meterse con una modelo o hacer un escándalo para figurar en la portada de los diarios? Chicos... ¡calma!

Rodrigo

(Fotos: Cdoc)

18 julio 2007

Un poco de humor político en caricaturas

I.- DOBLE DISCURSO
Encuentro genial esta parodia a la Democracia Cristiana. Después de todo, muchas veces hemos sentido que hay cierto ´olorcillo´ a planteamientos derechistas en algunas declaraciones de personeros DC; y más que en lo que dicen, en el modo de actuar (individualmente o en coalición). ¡Muchachos, reaccionen en el congreso como para no parecer una falange más del grupo opositor al Gobierno!



II.- JUSTICIA CIEGA

Una crítica directa al mal accionar del Poder Judicial y a la plétora de jueces corruptos que se mandan tremendos errores (´cagazos´) al actuar con el "rigor de la Ley", pero sin una pizca de sentido común. Uno de los casos emblemáticos es el de la señora magistrada que consideró que "no era un peligro público" el personaje que usó a una mujer como ´escudo humano´ y que -posteriormente- dio una identidad falsa (la de su hermano) en el Tribunal. ¡Plop!

III.- ASILO

¿Tan especial se cree este señor, ex uniformado, que piensa que puede vulnerar los dictámenes judiciales? Declararse en rebeldía es una falta grave a la soberanía de un Poder del Estado, sobre todo cuando se ha comprobado la culpabilidad en los delitos por los que se le ha condenado a Iturriaga. Qué desconsuelo esuchar las declaraciones de otros ex uniformados que le "encuentran toda la razón, y que en su caso hubiesen hecho lo mismo". ¿Dónde andará Iturriaga Neumann?

IV.- ¿PRÓXIMO ESLÓGAN?

Ja ja ja... Este simple chiste no deja de ser un buen eslógan para posibles candidaturas políticas, ¿no? "Los que quieran votar (chilenos residentes en el extranjero), ¡que viajen en Lan!". Esto pone sobre relieve la actual controversia que se ha generado por el dictamen del SVS a Sebastián Piñera: ¿político en pro del pueblo o empresario con mentalidad de... ¡empresario!?


*****

He encontrado estos chistes, de Mico, en La Nación on-line. Los encontré muy gracioso, por lo que seleccioné los que más me hicieron reír. En próximas actualizaciones pondré más... no sólo de política, sino que de una serie de hechos contingentes que DEBEMOS TOMAR CON HUMOR (si no, estamos cagados...).

Rodrigo

12 julio 2007

"Sucede que me canso de reír..."

"Sucede que me estoy quedando triste;
sucede que me canso de reír.
Nada nuevo veo en las mañanas
ni en tus ojos de ayer...
Y sigo caminando calendarios;
sigo dando vuelta en un reloj.
Todo se detiene en un suspiro
que huye alado el eco de la voz..."

("Vuelta y vuelta", Congreso)


Estos días en los que he estado sintiéndome mal -enfermo- he tenido tiempo para pensar sobre el verdadero hecho que significa "vivir solo" y cuándo el verbo de esa expresión de dos palabras se cambia por ESTAR. Dicen que sólo recién cuando se quiebra el habitual curso de la vida (lo normal, lo esperado...) nos damos cuenta de las cosas que realmente nos preocupan, porque somos capaces de ponerlas en perspectiva y en oposición.

Siempre repito una frase que alguna vez esuché o leí (no sé dónde ni cuándo): "Sentirse solo y estarlo -efectivamente-, está bien... pero sentirse solo y no estarlo es mucho peor". No es que quiera victimizarme ni que necesite las palmadas en la espalda de la gente que me rodea día a día. Mal que mal, el curso de mi vida, hasta ahora, lo he manejado yo, consciente de mis actos. No me siento arrepentido ni mucho menos conflictuado con la sensación bastante desagradable de saber que no se puede contar con muchas personas en este mundo.

Yo elegí estudiar y encontrar un trabajo que me satisfaciera una vez terminada la universidad. Yo quise venirme a Santiago, a vivir solo. Yo permití que mi corazón se involucrara sentimentalmente con una persona que está lejos: de todo eso (y mucho más, claro) me declaro culpable. Es más, me siento orgulloso de haber logrado lo (poco) que tengo hasta ahora. Y desde el primer momento estuve consciente de que esta elección implicaba, por cierto, la posibilidad real de tener que valerme por mí mismo, en todo sentido.

Siento que uno no es capaz de dimensionar esto último hasta que no toma la decisión de irse de la casa de sus padres. Mientras uno esté bajo su mismo techo, no es posible comprobar tan intensamente cuán complicado es ser responsable de uno mismo. Qué sencillo me resultaba llegar a la casa y encontrar un plato servido o, en el "peor" de los casos, un sándwich de jamón con queso preparado. Qué agradable saber que no importaba que saliera atrasado y dejara mi cama desecha, pues sabía que (aunque yo le recomendara que no), alguien en la casa la iba a hacer.

Por lo menos, eso es lo que me pasaba a mí. Siempre hubo alguien que me atendió, me recibió con una sonrisa o me preguntaba, aunque fuera vagamente, cómo había estado mi día. Y qué decir de los episodios de debilidad de salud: cuando estaba enfermo, con fiebre, cuando me dolía la cabeza, el estómago, las muelas, los ojos... ¡Para todo una respuesta! (o un gesto bien intencionado por, lo menos).

En estos días estuve con fiebre, con dolor de estómago, con dolor de oídos (reconozco que por irresponsabilidades también). Y estuve solo. Nadie estuvo para cuidarme, a pesar de que siempre (me) digo que soy grande, independiente, y no necesito de una mano benévola que me tape o me dé las cápsulas que debo tomar. Pero me sentí solo, triste, abatido... no sólo por el malestar general que causa sentirse inhabilitado en una cama, sino porque -quizás más que nunca- quise acurrucarme en los brazos de alguien que no está, que ya no existe.

Y me he dado cuenta de que, aunque suene frío o doloroso, en casos puntuales, reales y concretos, todos los ánimos del mundo no son del todo satisfactorios si no son ofrecidos en el acto, cara a cara. Es alentador, claro, pero no sirve para sanar el cuerpo y el alma cuando estamos necesitados de algo (en este caso, de salud... ¿o compañía?). Agradecí que mi novio estuviera constantemente llamándome, preocupándose, pero lo extrañé y lo necesité acá. Imaginé que mi madre, desde la tranquilidad de su cama, estaba despierta, en vela, atenta a cómo me sentía. Quise ser niño y despreocuparme de mi realidad de enfermo, para que me cudiaran...

Pero estoy solo. Solo vine al mundo y así estaré por largo tiempo. No es que me disguste del todo; es entrtenido, sano, útil, incluso, llegar sin que nadie me dirija la palabra... pero a veces lo quiero. Y cuando no lo tengo, me pongo medio melancólico y triste. Triste, además, porque considero que estoy en una etapa de la vida en la que, afortunadamente, estoy preparado para (con)vivir con alguien: un amigo, un compañero de trabajo, mi familia... mi novio.

Espero no enfermarme tan seguido, para no tener que lidiar con estas sensaciones. Sé que tengo un esmísmar (con sus propios conflictos, los que -claro- tratamos de solucionar juntos en la medida de lo posible), una familia que se preocupa y una vida con sorpresas por delante. Sé que amo, que me aman y que esto no se agota. Eso, por lo menos, me hace sentirme feliz a pesar de cualquier bajón.

Rodrigo
(Foto: LatinStock)

04 julio 2007

COMUNICADO


Frente a la insólita y destemplada campaña de desprestigio contra el diario La Nación, impulsada y alentada por personeros de la Alianza por Chile, entre ellos el Presidente de la Unión Demócrata Independiente, Hernán Larraín, el Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile se hace un deber en señalar lo siguiente:


1. La Nación, como todo medio de comunicación masiva, tiene el derecho a tener su línea editorial lo que no es en modo alguno incompatible con el ejercicio, por parte de sus periodistas y editores, de un trabajo veraz, oportuno y objetivo.

2. Si la Alianza por Chile considera que La Nación ha incurrido reiteradamente, según ha señalado, en activismo político, debiera haber hecho las denuncias del caso en las instancias pertinentes del Colegio de Periodistas y no lanzar “al voleo” afirmaciones en las que, incluso, acusó -como lo hizo Hernán Larraín el martes 3 de julio por Radio Cooperativa- a este Colegio de no cumplir su rol fiscalizador.

3. Lo que pareciera molestar a la Alianza por Chile es la práctica del pluralismo informativo -propio de una sociedad realmente democrática-, el que existe en Chile en escasa medida y uno de sus pocos representantes es el diario La Nación. Al escuchar a Larraín se podría suponer que la Alianza por Chile se sentiría cómoda con la lógica vigente durante la dictadura militar, donde la verdad informativa era una sola: la de los medios ligados a este sector político.

4. El diario La Nación instituyó en enero de 2005 un consejo editorial pluripartidista, entre cuyos integrantes se contó con dos personeros de la UDI y RN -Germán Concha y Félix Viveros, respectivamente-, quienes se retiraron voluntariamente de esta instancia en diciembre del mismo año. Ello da cuenta de la preocupación de La Nación por ejercer el pluralismo en su accionar.

5. El Colegio de Periodistas no tolerará nuevas agresiones gratuitas a medios de comunicación democráticos, donde sus profesionales actúan con el profesionalismo y la ética que corresponde a una actividad crucial para la democracia: que la ciudadanía tenga el pleno derecho a estar informada.


CONSEJO METROPOLITANO COLEGIO DE PERIODISTAS, Santiago, 4 de julio de 2007.
*****
Cumplo con mi deber como colega.
Rodrigo

29 junio 2007

¿A quién le han empatado?

Medité bastante antes de actualizar mi Blog con este tema. Me había inspirado hace un tiempo atrás, pero después cosideré que no debía darle tantas vueltas a asuntos sin ninguna importancia real. Quise "bajarle el perfil" a un fenómeno -si es que se puede llamar así- que cada día va ganando minutos en la TV o portadas en los diarios chilenos: "Soy un weón grave", me dije...

Ahora que han pasado los días desde que quise escribir de esto por primera vez, sigo creyendo que soy grave; porque sigo siendo testigo de lo que ocurre y sigo despotricando contra quienes -desde mi modesto punto de vista- son los responsables de una suerte de idiotización que se ha tomado los medios de comunicación, con una claro estandarte a la cabeza de todo: ese grupo de poco honorables mujeres que se sacan los ojos, se muestran los dientes afilados y con sus garras se aferran a cualquier artilugio barato para no quedar fuera de combate.

Hace tiempo que estaba acostumbrado a ver a este tipo de "señoritas" usufructuando de sus relaciones con hombres que en su momento representaban una ventana de exhibición mediática. La memoria colectiva en estos casos no es tan frágil, y recuerda casi con nostalgia las primeras incursiones de modelos como Paola Camaggi (a quien se le involucró hace años con un incipiente Iván Zamorano) o Daniella Campos... a quien, curiosamente (¡mira qué curioso!) con el mismo deportista -que en ese momento hablaba en un "perfectísimo-chileno" y no usaba ropa con la marca a la vista-.

En aquella época se hacían bromas sobre ellas, se les caricaturizaba y en algunos casos se les enjuiciaba moralmente (lo cual me parece de lo más hilarante: ¿quién -me incluyo- tiene autoridad para hacer ese ejercicio tan pretencioso?). Sin embargo, las tórridas historias de amor (o "de amistad", como tímidamente declaraban en un principio los involucrados) poco a poco iban perdiendo su potencial atractivo para la prensa. ¡Claro!, porque en ese tiempo no existía la actual plétora de programillas que se autodenominan "de farándula" que azuzaran el espíritu voyerista de los televidentes.

Ahora, el terreno está despejado para todo tipo de áspides que se hacen ricas y famosas de la noche a la mañana, sin tener ni siquiera un talento reconocible. Y eso es lo que más me indigna y me desconcierta: el hecho de que sean sólo una mala copia de Barbie -o su versión a escala-, y que sus actos tengan tanta cobertura, poniéndolas a la par de hechos que son realmente trascendentes para los ciudadanos de un país que tiene problemas más importantes que resolver que un show barato entre una esposa y su (gorreado) marido.

¿Qué nos ofrece Coté López? Pero seamos sinceros: de verdad, ¿qué nos ofrece? Nada. Es sólo una mujer común que se ha estado alimentando de las portadas, entrevistas, comentarios y hasta reportajes que se han hecho de ella en el último tiempo. ¿Cómo es posible que su vida privada interese de este modo? Porque, mal que mal, lo que ella haga en la cama es asunto de ella, su marido y el amante. De nadie más. Pero no: ella se ha dado el tiempo para "aclarar", "hacer declaraciones" y todo tipo de actividad que antusiasma tanto a los famosillos de tercera y cuarta categoría que no son capaces de hacer noticia por los talentos que poseen.


Y que conste que éste no es un ataque teledirigido. La pobre Coté López sólo es un engranaje en esta tremenda máquina que maneja la farándula. Tal como hoy es ella, mañana lo será otra (por coincidencia, las que nombraré son todas subias)... y así sucesivamente. Los diarios seguirán publicando en primera plana a un montón de "aspirantes" a famosas que no les importa que su nombre sea manoseado (¿debería cambiar esta última palabra, para que no se entienda como una alusión directa por alguna de ellas?). En definitiva, gente que no tiene nada que entregar más allá de sus enredos.

En esa línea, tenemos también a "Luly" (o Luli, como quiera que sea), una niña-mujer de ensortijado cabello rubio -al menos en apariencia- que se pasea por los canales de televisión mostrando su cuerpo envaselinado y hablando como alguien con un severo retraso mental. Reconozco que algo de brillantez debe haber en alguien que gana plata a montones con eso, pero, ¿no será mucha la importancia que se le da?: que si la secuestraron; que si la echaron; que si vendió o no su automóvil... Un verdadero circo romano en el que, lamentablemente, todavía no hay una figura que se erija como el emperador que baja el pulgar para terminar con todo de una vez.

Insisto: no se trata de críticas personales. Es cierto que estas "señoritas" (insisto con las comillas) no son "santas de mi devoción" (derechamente, me caen bastante mal) y que si doy nombres es sólamente porque ellas son la cara visible de este fenómeno que es mucho más amplio y que también encierra a otras mujeres que se han venido ganando la vida a costa de fuego cruzado de declaraciones, destapes baratos y coqueteos con el mundo de la opinlogía.

Éste es mi modo de desahogarme. De lanzar un dardo cuyo blanco son nombres tan conocidos como el de Adriana Barrientos, la Marengo, la Granata... y, por supuesto, Luli y Cotetita López. ¡Ricas ellas!

Rodrigo

20 junio 2007

RECOMENDADA

Suele pasarnos cuando vemos una película que nos gusta: averiguamos el nombre del director y tratamos de conseguirnos más de su filmografía, para juzgar el resto de las obras. En realidad, eso es lo que me ha pasado a mí con Almodóvar, Tarantino, Coppola (padre e hija) o Woody Allen.

Hace poco arrendé "Everything You Always Wanted to Know About Sex... But Were Afraid to Ask" (Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo... pero temió preguntar"). Debo decir que, al ver la ilustración de la carátula -y al ver el año de producción: 1972-, pensé que se trataría de una antigua comedia de humor descontextualizado de lo que pasa actualmente. Sin embargo, a pesar de que se hizo hace más de 30 años, las situaciones siguen siendo en extremo hilarantes.

La película, dirigida e interpretada por Woody Allen, es una parodia a un libro homónimo, que trata de explicar la sicología del sexo... una misión bastante complicada y difícil en la teoría. El "viejo jugoso" -así lo he denominado en mi comentario de "Scoop"- se atreve a desafiar a los más eruditos y presenta una serie de escenas más o menos cortas (independientes entre sí), donde se trata de resolver una inquietud particular. Las inquietudes -válidas aún para junio de 2007- son:


- ¿Son eficaces los afrodisiacos?: ambientada en la época Medieval, nos demuestra que no se debe perder la cabeza por el sexo.

- ¿Qué es la sodomía?: historia humorística más relacionada con la zoofilia que con la generalidad de la acepción.

- ¿Por qué algunas mujeres no pueden conseguir el orgasmo?: muy divertido retrato de lo que ocurre a muchas parejas.

- ¿Son homosexuales los travestis?: de respuesta aparentemente fácil, pero...

- ¿Qué son las perversiones sexuales?: perversiones actuales, nada nuevo bajo el sol.

- ¿Los experimientos sobre el sexo dan resultados satisfactorios?: acá se resume la parodia.

- ¿Qué sucede durante la eyaculación?: Allen vestido de espermatozoide es una imagen imperdible. Más que chistoso, inteligente y creativo.
¡Mejor que las "siete-w" que sostienen al periodismo informativo! (chiste sectario).

Si alguien sigue teniendo dudas después de ver esta película, lo mejor es ponerse manos a la obra y dar pie al conocimiento empírico, que, a fin de cuentas, es bastante o más satisactorio.

Rodrigo