28 agosto 2007
Returns
08 agosto 2007
Ahogados en un mar de billetes
Como mi cita era en el ´barrio alto´ de Santiago tuve que emprender el rumbo entre grandes edificios de oficinas casi transparentes, entre parques amplios con gente haciendo jogging, entre monstruosas camionetas 4x4 conducidas por mujeres rubias que hablaban por celular... El cuadro me pareció casi una caricatura de ´lo que hacen los ricos´.
Pero eso es parte de la vida social y la diferencia que se ha generado producto de muchos factores (desigualdad en la distribución de los ingresos, falta de oportunidades, inamovilidad en los puestos gerenciales, etc.). He sido parte de todo eso desde que soy capaz de comprender la lógica en la que funciona el mundo que me rodea.
Avanzaba lentamente -muy lentamente- y tuve el tiempo para ver por varios minutos los carteles que anunciaban nuevas construcciones, "aún más lujosas": "Compre un departamento aquí y sepa lo que es vivir bien"; "Nueva etapa, más grande y con mejor vista...", etc. Mientras leía aquello, en la radio no paraban las tandas comerciales: "Pida un préstamo o un crédito de consumo, sin UF...", "Ahora estoy mejor, porque el banco No Sé Cuánto me prestó el dinero que necesitaba..."

Parelelamente, me imaginaba en una isla del Archipiélago de Chiloé o en alguna cabaña perdida en un bosque de alerces. Traté de imaginar cómo sería mi vida en esas condiciones. Me pregunté si podría ser feliz preocupándome sólo por la crecida de un lago aledaño, de la subida de la marea, de la compra de los víveres para el mes. Quise ponerme a prueba: ¿podría ser feliz alejado de este mundo que a veces -a veces- me fastidia tanto?
Mi cuadro onírico -por cierto- estaba marcado por la presencia incondicional de quien me acompaña en todas las aventuras de la vida. Esa persona con quien nos escogimos para forjar un presente y un futuro juntos. No sé si estoy preparado para ser un anacoreta disfrutando de las delicias del sur de Chile... pero quizás sí para aprender a concebir la felicidad de un modo más íntimo... de un modo en donde las cosas realmente importantes son las que alimentan el alma y no los bolsillos.
Quizás deberíamos hacer un esfuerzo por sacar a flote aquella máxima que tan bien nos enseñaba El Principito: "Lo esencial es invisible para los ojos". De pronto, no cuesta tanto darse cuenta de que, a pesar de que estamos sumidos en un mundo capitalista y de libre mercado, necesitamos un respiro dentro de la Gran Ciudad.
(Llegué una hora tarde a la entrevista, pero la experiencia me dio material e inspiración para mi actualización de hoy).
Rodrigo
(Fotos: LatinStock)
03 agosto 2007
El VIH/Sida y la Iglesia

Hasta acá, todo bien. Sin embargo, ya salió a ´dar la pelea´ la incorruptible (?) Iglesia católica, oponiéndose a la camñana y a todo lo relacionado con el uso del condón para evitar el contagio de Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) y los embarazos no deseados -pero esto es harina de otro costal-. Por ejemplo, Canal 13 y Mega (dos medios abiertamente considerados ´conservadores´ y ligados a la Religión) no pasarán los spots. ¿Exceso de radicalismo -o influencia celestial- o poca consciencia social?(1) ¿Ineficaz? ¿Qué quiere decir con esto? ¿Que el condón no sirve para evitar el contacto de los fluidos genitales? Si eso quiso decir, me parece una opinión en exceso ignorante. Todos los que trabajamos en escenarios donde debemos hacer investigación sobre los anticonceptivos de este tipo, sabemos que es el método más seguro y que, estadísticamente hablando, es absolutamente eficaz para prevenir el contagio del VIH/Sida.
(4) No sé si habría que ser tan pretencioso a la hora de esperar un cambio de conducta. Cada uno cuenta con la información necesaria para saber qué pasa si se usa o no el condón. Además, no son cosas excluyentes: usar ´un pedazo de látex´ y propiciar otros valores pueden ser perfectamente realizados en paralelo.

Rodrigo
25 julio 2007
Los excesos de la Rojita

Lo reconozco: sé muy poco (o casi nada) de fútbol. A veces veo algún partido más o menos importante y me entretengo, pero no me interesa jugarlo, conocer a los jugadores, las técnicas de ataque, ni nada de eso. Pero ¿cómo mantenerme al margen en este último mes? Estudios realizados a los noticiarios de televisión, incluso, comprobaron que más de el 40% del tiempo-espacio estuvo dedicado a la selección chilena (la oficial, en Venezuela, y la "Rojita", en Canadá). Casi la mitad en... ¡puro fútbol!
Pero eso es algo que siempre ha sucedido en nuestro país: las personas se alimentan de las ilusiones que un grupo de hombres puede generar corriendo detrás de una pelota. A pesar de los fracasos, de las rabias, de los goles en contra... siempre está la ilusión de que "esta vez sí...". ¿De qué otro modo se explica, entonces, el alto ráting de cada partido de Chile en estos mundiales? Y las portadas de diarios, y la persecución en los programas de farándula, y las invitaciones de La Moneda: ¡toda una revolución!

Me impresiona la capacidad de las personas/fanáticos para agararrse de la selección como elemento cohesionador. "Somos todos chilenos"; "ganamos"; "jugamos bien": todas éstas son expresiones en las que se advierte el alto nivel de involucramiento en un juego donde -en la práctica- son sólo 11 (más los de recambio) los que tienen la obligación de hacer un buen partido cada vez que salen a la cancha. Cuando juega la selección, se olvidan las diferencias políticas, sociales, deportivas... La "masa" se convierte en el mayor aliado para que estos muchachos se sientan apoyados ciento por ciento.
No me gusta el fútbol, pero a veces me detengo a diseccionar este fenómeno que, efectivamente, mueve a las masas de manera casi autómata. Tampoco me parece mal que haya personas que se sientan contentas con los triunfos; mal que mal, cada uno tiene suficientes problemas y, en este sentido, es un derecho inherente de los chilenos vibrar con cada hazaña deportiva. Sin embargo, hay un par de situaciones que me preocupan y, peor aún, me hacen desmarcarme cada vez más de este fenómeno del que he tenido que ser testigo obligado diariamente...
Lo primero, tiene que ver con el nivel inusitado de fanatismo que genera un equipo deportivo. Hoy estuve leyendo las noticias y me pareció que la recepción en el aueropuerto de la "Rojita" fue desmesurada. No porque haya habido desmanes, sino por el marco de público y la sobre-relevancia que se le dio al asunto: canales con móviles en directo, despachos a modo de "extra", noteros, periodistas apostados, fanáticas, fanáticos, madres con sus niños en brazo para ser "bendecidos" por un beso de los jugadores. Falto el orefeón de Carabineros tocando la marcha Radetzky y hubiese sido la llegada más aopteósica del último tiempo.
Creo que todo está sobredimensionado. Pensé que cabía la posibilidad de que se tratara de gente que por casualidad pasaba por el aeropuerto y se hizo un tiempo para ver a los jugadores de su selección; pero no: cuando fueron a La Moneda, el caos fue similar: miles de personas vitoreando el nombre de los nuevos dioses del olimpo, jovencitas desmayándose, abuelitas atesorando medallitas con sus rostros, vendedores ´haciéndose la América´ con sus póster a todo color. Desde el balcón, los deportistas -probablemente- no entendían nada: ¿los amaban por el tercer lugar? ¿Los apoyan por el incidente con la policía de Canadá? ¿Son los nuevos ídolos? ¿Es porque están al lado de la Presidenta?

He aquí el lado -a mi modo de ver- ´peligroso´ del asunto. Estos muchachos, jóvenes e inexpertos, deben tomarse con suma cautela todo esto que les está pasando. No deben dejarse llevar por la vorágine mediática que los persigue como aves carroñeras. Deben mantener la altura de miras suficiente como para darse cuenta de que su trabajo (excesivamente bien remunerado) es jugar al fútbol. Y nada más. Veo con tristeza y un poco de miedo cómo se han dedicado a dar entrevistas a los medios, a los programas de farándula... Veo cómo se han dado el tiempo para jugar a ser ídolos de multitudes, en actos que trascienden lo deportivo: cobrar por ir a programas, por ventilar la vida privada, por una exclusiva...
Como hay una gran cantidad de jugadores que vienen de familias humildes, donde el dinero no es un bien abundante, esta sensación de efímera fama y poder económico puede ser una muy mala consejera. Estamos hablando de jóvenes que no tienen la preparación suficiente como para administrar de manera coherente los millones de pesos que reciben; se trata de jugadores que no tienen la suficiente educación o instrucción como para hablar ´de corrido´ en una entrevista o de leer una carta escrita por Michelle Bachelet...
... ¡Qué vergüenza sentí cuando uno de los jugadores (no sabría decir cuál) reprodujo oralmente para sus compañeros la misiva de la Presidenta! No puedo sentirme representado, como chileno, por alguien con semejante (des)nivel. Y no estoy haciendo discriminación social ni nada. Siento que son cosas que van por carriles independientes: el que quiere superarse, lo hace y se instruye. El que no, sólo se dedica a jugar a la pelota, colgarse medallas, levantar las manos a sus fans, comprarse fastuosos autos último modelo y a vivir el minuto de fama...
Lo malo es que esos 15 minutos se van rápido. El pueblo chileno tiene la arraigada costumbre de sepultar a los rostros cuando pasan de moda o no siguen rindiendo como se esperaba. ¿Qué pasará entonces? ¿Habrá que vender el convertible y cobrar más por las entrevistas? ¿Habrá que ir a una discoteca, meterse con una modelo o hacer un escándalo para figurar en la portada de los diarios? Chicos... ¡calma!
Rodrigo
(Fotos: Cdoc)
18 julio 2007
Un poco de humor político en caricaturas
Encuentro genial esta parodia a la Democracia Cristiana. Después de todo, muchas veces hemos sentido que hay cierto ´olorcillo´ a planteamientos derechistas en algunas declaraciones de personeros DC; y más que en lo que dicen, en el modo de actuar (individualmente o en coalición). ¡Muchachos, reaccionen en el congreso como para no parecer una falange más del grupo opositor al Gobierno!II.- JUSTICIA CIEGA
Una crítica directa al mal accionar del Poder Judicial y a la plétora de jueces corruptos que se mandan tremendos errores (´cagazos´) al actuar con el "rigor de la Ley", pero sin una pizca de sentido común. Uno de los casos emblemáticos es el de la señora magistrada que consideró que "no era un peligro público" el personaje que usó a una mujer como ´escudo humano´ y que -posteriormente- dio una identidad falsa (la de su hermano) en el Tribunal. ¡Plop!
III.- ASILO
¿Tan especial se cree este señor, ex uniformado, que piensa que puede vulnerar los dictámenes judiciales? Declararse en rebeldía es una falta grave a la soberanía de un Poder del Estado, sobre todo cuando se ha comprobado la culpabilidad en los delitos por los que se le ha condenado a Iturriaga. Qué desconsuelo esuchar las declaraciones de otros ex uniformados que le "encuentran toda la razón, y que en su caso hubiesen hecho lo mismo". ¿Dónde andará Iturriaga Neumann?
IV.- ¿PRÓXIMO ESLÓGAN?
Ja ja ja... Este simple chiste no deja de ser un buen eslógan para posibles candidaturas políticas, ¿no? "Los que quieran votar (chilenos residentes en el extranjero), ¡que viajen en Lan!". Esto pone sobre relieve la actual controversia que se ha generado por el dictamen del SVS a Sebastián Piñera: ¿político en pro del pueblo o empresario con mentalidad de... ¡empresario!?
*****
Rodrigo
12 julio 2007
"Sucede que me canso de reír..."
"Sucede que me estoy quedando triste;sucede que me canso de reír.
Nada nuevo veo en las mañanas
ni en tus ojos de ayer...
Y sigo caminando calendarios;
sigo dando vuelta en un reloj.
Todo se detiene en un suspiro
que huye alado el eco de la voz..."
("Vuelta y vuelta", Congreso)
Estos días en los que he estado sintiéndome mal -enfermo- he tenido tiempo para pensar sobre el verdadero hecho que significa "vivir solo" y cuándo el verbo de esa expresión de dos palabras se cambia por ESTAR. Dicen que sólo recién cuando se quiebra el habitual curso de la vida (lo normal, lo esperado...) nos damos cuenta de las cosas que realmente nos preocupan, porque somos capaces de ponerlas en perspectiva y en oposición.
Siempre repito una frase que alguna vez esuché o leí (no sé dónde ni cuándo): "Sentirse solo y estarlo -efectivamente-, está bien... pero sentirse solo y no estarlo es mucho peor". No es que quiera victimizarme ni que necesite las palmadas en la espalda de la gente que me rodea día a día. Mal que mal, el curso de mi vida, hasta ahora, lo he manejado yo, consciente de mis actos. No me siento arrepentido ni mucho menos conflictuado con la sensación bastante desagradable de saber que no se puede contar con muchas personas en este mundo.
Yo elegí estudiar y encontrar un trabajo que me satisfaciera una vez terminada la universidad. Yo quise venirme a Santiago, a vivir solo. Yo permití que mi corazón se involucrara sentimentalmente con una persona que está lejos: de todo eso (y mucho más, claro) me declaro culpable. Es más, me siento orgulloso de haber logrado lo (poco) que tengo hasta ahora. Y desde el primer momento estuve consciente de que esta elección implicaba, por cierto, la posibilidad real de tener que valerme por mí mismo, en todo sentido.
Siento que uno no es capaz de dimensionar esto último hasta que no toma la decisión de irse de la casa de sus padres. Mientras uno esté bajo su mismo techo, no es posible comprobar tan intensamente cuán complicado es ser responsable de uno mismo. Qué sencillo me resultaba llegar a la casa y encontrar un plato servido o, en el "peor" de los casos, un sándwich de jamón con queso preparado. Qué agradable saber que no importaba que saliera atrasado y dejara mi cama desecha, pues sabía que (aunque yo le recomendara que no), alguien en la casa la iba a hacer.
Por lo menos, eso es lo que me pasaba a mí. Siempre hubo alguien que me atendió, me recibió con una sonrisa o me preguntaba, aunque fuera vagamente, cómo había estado mi día. Y qué decir de los episodios de debilidad de salud: cuando estaba enfermo, con fiebre, cuando me dolía la cabeza, el estómago, las muelas, los ojos... ¡Para todo una respuesta! (o un gesto bien intencionado por, lo menos).
En estos días estuve con fiebre, con dolor de estómago, con dolor de oídos (reconozco que por irresponsabilidades también). Y estuve solo. Nadie estuvo para cuidarme, a pesar de que siempre (me) digo que soy grande, independiente, y no necesito de una mano benévola que me tape o me dé las cápsulas que debo tomar. Pero me sentí solo, triste, abatido... no sólo por el malestar general que causa sentirse inhabilitado en una cama, sino porque -quizás más que nunca- quise acurrucarme en los brazos de alguien que no está, que ya no existe.
Y me he dado cuenta de que, aunque suene frío o doloroso, en casos puntuales, reales y concretos, todos los ánimos del mundo no son del todo satisfactorios si no son ofrecidos en el acto, cara a cara. Es alentador, claro, pero no sirve para sanar el cuerpo y el alma cuando estamos necesitados de algo (en este caso, de salud... ¿o compañía?). Agradecí que mi novio estuviera constantemente llamándome, preocupándose, pero lo extrañé y lo necesité acá. Imaginé que mi madre, desde la tranquilidad de su cama, estaba despierta, en vela, atenta a cómo me sentía. Quise ser niño y despreocuparme de mi realidad de enfermo, para que me cudiaran...
Pero estoy solo. Solo vine al mundo y así estaré por largo tiempo. No es que me disguste del todo; es entrtenido, sano, útil, incluso, llegar sin que nadie me dirija la palabra... pero a veces lo quiero. Y cuando no lo tengo, me pongo medio melancólico y triste. Triste, además, porque considero que estoy en una etapa de la vida en la que, afortunadamente, estoy preparado para (con)vivir con alguien: un amigo, un compañero de trabajo, mi familia... mi novio.
Espero no enfermarme tan seguido, para no tener que lidiar con estas sensaciones. Sé que tengo un esmísmar (con sus propios conflictos, los que -claro- tratamos de solucionar juntos en la medida de lo posible), una familia que se preocupa y una vida con sorpresas por delante. Sé que amo, que me aman y que esto no se agota. Eso, por lo menos, me hace sentirme feliz a pesar de cualquier bajón.
Rodrigo
04 julio 2007
COMUNICADO

1. La Nación, como todo medio de comunicación masiva, tiene el derecho a tener su línea editorial lo que no es en modo alguno incompatible con el ejercicio, por parte de sus periodistas y editores, de un trabajo veraz, oportuno y objetivo.
2. Si la Alianza por Chile considera que La Nación ha incurrido reiteradamente, según ha señalado, en activismo político, debiera haber hecho las denuncias del caso en las instancias pertinentes del Colegio de Periodistas y no lanzar “al voleo” afirmaciones en las que, incluso, acusó -como lo hizo Hernán Larraín el martes 3 de julio por Radio Cooperativa- a este Colegio de no cumplir su rol fiscalizador.
3. Lo que pareciera molestar a la Alianza por Chile es la práctica del pluralismo informativo -propio de una sociedad realmente democrática-, el que existe en Chile en escasa medida y uno de sus pocos representantes es el diario La Nación. Al escuchar a Larraín se podría suponer que la Alianza por Chile se sentiría cómoda con la lógica vigente durante la dictadura militar, donde la verdad informativa era una sola: la de los medios ligados a este sector político.
4. El diario La Nación instituyó en enero de 2005 un consejo editorial pluripartidista, entre cuyos integrantes se contó con dos personeros de la UDI y RN -Germán Concha y Félix Viveros, respectivamente-, quienes se retiraron voluntariamente de esta instancia en diciembre del mismo año. Ello da cuenta de la preocupación de La Nación por ejercer el pluralismo en su accionar.
5. El Colegio de Periodistas no tolerará nuevas agresiones gratuitas a medios de comunicación democráticos, donde sus profesionales actúan con el profesionalismo y la ética que corresponde a una actividad crucial para la democracia: que la ciudadanía tenga el pleno derecho a estar informada.
CONSEJO METROPOLITANO COLEGIO DE PERIODISTAS, Santiago, 4 de julio de 2007.

